jueves, 22 de febrero de 2007
Y el polígrafo determina que...
Confirmado. El uso de este artefacto está de moda. Llamémosle polígrafo, detector o máquina de la verdad, en el fondo da igual, se trata del mismo perro pero con distinto collar.
Por él han pasado y pasarán gran cantidad de personajes populares, en su mayoría gente que no desaprovecha la más mínima oportunidad de salir en televisión. ¿Que por ello les insultan y les abuchean? a ellos les da igual pues, poderoso caballero es don dinero.
"Por unos eurillos...", podría ser la máxima de muchos de los que se someten al dictamen de la máquina.
En cuanto a las verdades y mentiras que se descubren, no dejan de tener todas ellas cierto componente morboso. Está claro: lo políticamente correcto, no vende. Y es que la moral y la ética brillan por su ausencia, cuando lo que se busca a toda costa es audiencia. Esa es la palabra. Pero no nos confundamos, buscan audiencia pero no piensan en ella. Si lo hicieran, nos ahorrarían muchos de sus bochornosos espectáculos...
A ellos sólo les interesa hacer unos buenos números, sacar grandes cuotas de pantalla con la que poder sentirse líderes ante sus más firmes competidores.
¿Hasta cuando vamos a tener que aguantar? ¿no son capaces de entretener al espectador con algo mejor? y puestos a tener que tragar día tras día con el famoso polígrafo en dichos programas, por qué no se someten a su juicio algunos de sus colaboradores? ahí les quisiera yo ver, aunque me temo que va a ser que no. ¡Lástima!
Y sobre tan peculiar experimento podría reflexionar mucho más, pero francamente, es un tema que, a pesar de creer necesario abordarlo, me aburre. Quien sabe si, como seguramente tengamos todavía polígrafo para un buen tiempo, surja más adelante una nueva ocasión para hablar de ello. Hasta entonces, y mientras el polígrafo determina quien miente más que habla entre neofamosos salidos de reallity y rostros populares que el tiempo sometió al más profundo olvido, yo seguiré tratando de entender qué clase de entretenimento nos supone a los espectadores, y cómo puede acabar afectando nuestra buena salut mental.
Por él han pasado y pasarán gran cantidad de personajes populares, en su mayoría gente que no desaprovecha la más mínima oportunidad de salir en televisión. ¿Que por ello les insultan y les abuchean? a ellos les da igual pues, poderoso caballero es don dinero.
"Por unos eurillos...", podría ser la máxima de muchos de los que se someten al dictamen de la máquina.
En cuanto a las verdades y mentiras que se descubren, no dejan de tener todas ellas cierto componente morboso. Está claro: lo políticamente correcto, no vende. Y es que la moral y la ética brillan por su ausencia, cuando lo que se busca a toda costa es audiencia. Esa es la palabra. Pero no nos confundamos, buscan audiencia pero no piensan en ella. Si lo hicieran, nos ahorrarían muchos de sus bochornosos espectáculos...
A ellos sólo les interesa hacer unos buenos números, sacar grandes cuotas de pantalla con la que poder sentirse líderes ante sus más firmes competidores.
¿Hasta cuando vamos a tener que aguantar? ¿no son capaces de entretener al espectador con algo mejor? y puestos a tener que tragar día tras día con el famoso polígrafo en dichos programas, por qué no se someten a su juicio algunos de sus colaboradores? ahí les quisiera yo ver, aunque me temo que va a ser que no. ¡Lástima!
Y sobre tan peculiar experimento podría reflexionar mucho más, pero francamente, es un tema que, a pesar de creer necesario abordarlo, me aburre. Quien sabe si, como seguramente tengamos todavía polígrafo para un buen tiempo, surja más adelante una nueva ocasión para hablar de ello. Hasta entonces, y mientras el polígrafo determina quien miente más que habla entre neofamosos salidos de reallity y rostros populares que el tiempo sometió al más profundo olvido, yo seguiré tratando de entender qué clase de entretenimento nos supone a los espectadores, y cómo puede acabar afectando nuestra buena salut mental.
Tags: Televisión, polígrafo, máquina de la verdad

